Apropiación fotográfica

ANÓNIMO, MAR DEL PLATA, 2003
Como fue encontrada la foto

Primera parte:

La foto es de una nena de cuatro años desnuda en un departamento básico, sin muchos muebles, dándose vuelta tras estar mirando en la ventana para sonreír a la cámara.

Me provoca muchas cosas ya que la nena soy yo, en esta época de mi vida en la que estoy entrando en mi juventud estoy experimentando muchos cambios  y no me termino de encontrar en ningún lado, me siento un tanto perdida en cuanto a quién soy yo y tengo una fuerte nostalgia por lo que fue mi infancia. Yo siento que el juego de luz que provoca que casi no se distinga quien soy en la oscuridad refleja mi actual sensación de pérdida de identidad en cierto sentido; y que a la vez con la poca luz que me llega a mi lateral derecho logre notar que me está mirando, como interpelando a mi yo de veinte años, me hace replantearme muchas cosas como qué pensaría viéndome a mí en esta época, que cosas perdí de esa niña que solía ser y qué cosas obtuve para mejor o peor en todos estos años. También el hecho de que este desnuda le agrega una connotación de libertad asociada mucho a mi niñez.

La escena sonora para mi seria risas cercanas de nena, sutiles ruidos de tela rozando y probablemente resortes de colchón, dedos corriéndose en la ventana y a lo lejos se escucharía el mar de la costa y voces de gente y autos circulando en la avenida.

El punctum de la imagen seria mi figura, el contraste de luz que hace que se vea casi negra, la manera en la que está dándose vuelta sutilmente y como se distingue una sonrisa muy discreta con la poca luz que asoma en mi cara.

Todavía no definí bien que le voy a hacer pero me gustaría intervenir específicamente mi silueta de manera que se note mi problemática de búsqueda de identidad, a través de distorsión y métodos más agresivos, tal vez también afectando el fondo para que cuente con un poco más de información y enfatice esta búsqueda.


Segunda parte:

Decidí retomar el concepto de búsqueda de identidad, y a la vez agregar a la intervención  la idea de cómo la mirada de los otros, la gente que nos rodea, de cierta forma termina definiendo una gran parte de la ella.

Al buscar entre las fotos, me había encontrado con muchísimas cartas y dedicatorias que amigos, familiares y novios me escribieron y que se habían ido acumulando a lo largo de los años. Me inundó un sentimiento de felicidad gigante, no me había percatado del nivel de amor que había en ellas. Al leerlas una por una me remonto a la clase de relación que teníamos y a repensar la construcción que yo adquiría en su mundo.

Decidí que mi figura no fuera destruida sino que tuviera agujeros, ventanas, que fuera una figura incompleta, que aún así sostuviera la misma raíz, pero que esté creciendo e intentando llenarse donde los pedazos anteriores ya no son suficientes para rellenarla. Atrás mio se refleja mi pasado, lo que yo era para el resto y lo que en parte llegó a definirme y llenarme como persona, sus construcciones, pero que en la actualidad pierden el foco, no necesariamente me completan.

Para mi la emoción producida por la imagen cambio, en el sentido que no genera tanto dudas de la identidad de la figura como así lo hacía en la oscuridad de esa habitación, en cambio creo que el fondo ayuda a esclarecer su rol en el entorno y quien pudiera llegar a ser.

Los punctum de la imagen siento que son los espacios vacíos donde ciertas palabras de las cartas se asoman como en una suerte de intentar completarlos, pero que no llegan del todo a hacerlo.

Tercera parte:

La fotografía intervenida no podría decir mucho sonoramente si no fuera de una manera que hable más sobre las emociones internas que suscita.

El principal y único recurso tiene que ver con la voz de las personas. Siento que al verla me genera una sensación de bullicio, el nombre mismo de la intervención, Eco, refiere en parte a la sensación de la imagen, de como me imagino sonando las voces de todos los autores de las cartas leyéndolas al mismo tiempo, con un cierto eco de frases repetidas en ellas, de una manera un tanto apabullante, cada uno con su tono característico y reflejando la variedad de edades que los diferencian, tal vez su rol sería como sonido de fondo un tanto relegado y el primer plano sonoro sería la risa de una nena.

Otros sonidos que tal vez podrían intervenir serían los de papel arrugándose, los de lapiceras, plumas o lápices deslizando sobre el, rápidamente luego más lento, pintando sonrisas o corazones, el de una mano suavemente tocándolo o doblándose en dos, el ruido que hace al sacarse de un sobre con dificultad.